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Un escenario “tétrico” y sin estrellas, así ve el telescopio James Webb a los Pilares de la Creación, pero usando otro de sus instrumentos

Apenas el pasado 19 de octubre, la NASA reveló una nueva captura de los Pilares de la Creación, cortesía del telescopio espacial James Webb. Ahora, y luego de hacer las respectivas comparaciones con la versión tomada por el Hubble, la agencia ha mostrado otra vez la misma formación, pero con una gran diferencia: se usaron los datos de otro instrumento del telescopio, donde se revela un paisaje “sombrío” y sin estrellas.

En esta nueva imagen, se tiene una vista que la Agencia Espacial Europea (ESA), ha clasificado como “escalofriante”, donde el polvo estelar cubre toda la escena y a pesar de que la luz infrarroja que capta el telescopio se especializa en detallar dónde está este polvo, las estrellas no son lo suficientemente brillantes en estas longitudes de onda para aparecer, lo que lleva a que brillen los bordes, mostrando la actividad que tienen.

En esta región, dice la ESA, se han formado miles de estrellas, y ahora con el uso del Instrumento de Infrarrojo Medio (MIRI), se puede apreciar que falta el brillo que inundaría la imagen, como sí pasa en la primera observación realizada.

Esto es, porque muchas estrellas recién formadas ya no están rodeadas de suficiente polvo como para ser detectadas en la luz infrarroja media y MIRI únicamente puede ver las más jóvenes que aún no se han “quitado” sus capas de polvo, a las que corresponde un color carmesí, al momento de apreciarlas. Al contrario, están las estrellas azules, que se alcanzan a captar en la escena, mismas que por haber arrojado la mayoría de sus capas de gas y polvo, se puede ver que están envejeciendo.

Gracias a la luz infrarroja, es posible revelar el gas y el polvo con “extremo detalle”, según la ESA, pues este inunda también el fondo de la escena, donde las áreas más densas, corresponden a los tonos más oscuros de gris. En la parte superior, dentro de la región roja, se forma una “V”, que simula, dice la agencia, un búho con alas extendidas, donde el polvo es difuso y más frío.

Otro detalle es que tampoco aparecen galaxias de fondo, pues el medio interestelar en la parte más densa del disco de la Vía Láctea está demasiado hinchado con gas y polvo para que pueda penetrar su luz, y sea captada por el telescopio.

La nueva información que se revela gracias al Webb

Este paisaje, fue fotografiado por primera vez por el Hubble en 1995 y nuevamente en 2014, además de haber sido objetivo de otros observatorios mundiales, como el Herschel de la ESA. En cada ocasión se han obtenido nuevos detalles sobre la región, que está repleta de estrellas.

Además, gracias a las nuevas observaciones, los científicos pueden obtener más información de la región, comprendiendo la formación estelar de mejor forma, pues con cada nueva longitud de onda de luz e instrumento, se pueden obtener datos sobre el gas, polvo y estrellas, que permite afinar los modelos sobre cómo se forman las estrellas.

En este caso, con la nueva imagen de MIRI, ahora se cuenta con datos en luz infrarroja media a mayor resolución que nunca, que servirá para analizar las mediciones de polvo de forma mucho más precisa, permitiendo así crear un paisaje tridimensional más completo de la región distante, ubicada dentro de la Nebulosa del Águila, a unos 6,500 años luz de distancia.

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