La neurofisióloga y neurocirujana, que lleva una década estudiando los entresijos de la enfermedad de Alzhéimer, asegura que para el cerebro el sueño es fundamental.
Dormir no es un capricho ni un lujo. Más allá de la incidencia que tiene en numerosos procesos fisiológicos por todo el organismo, el sueño es una pieza fundamental para el cerebro, que utiliza ese tiempo de ‘desconexión’ para trabajar en sí mismo. Por ese motivo es dramático que tantas personas tengan problemas para descansar adecuadamente por las noches porque es algo fundamental.
Mientras duermes, se produce una reorganización de sinapsis y de conexiones que ayudan a consolidar los recuerdos y el aprendizaje, se eliminan toxinas acumuladas durante el día, se renuevan las vesículas de los neurotransmisores, se regula el estado de ánimo y las emociones, y se protege la salud cerebral a largo plazo. Descuidar el sueño de forma crónica es un factor de riesgo de patología mental psiquiátrica y de enfermedades neurológicas y neurodegenerativas. Así de claro.
Una herramienta infravalorada
“Creo que el sueño es, con diferencia, la herramienta más infravalorada que tenemos para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Se infravalora porque lo hemos estado haciendo toda nuestra vida y pensamos que basta con irnos a dormir para que se produzca la magia. Pero creo que ahora, en 2026, realmente necesitamos entrenarnos para dormir”, explica Louisa Nicola, neurofisióloga y neurocirujana, en The Diary of a CEO.
“Durante el sueño profundo activamos el sistema glinfático -red de limpieza funcional- y, lamentablemente, una gran parte de nosotros no alcanza el sueño profundo. Por lo tanto, el sueño, o su ausencia, es una de las razones por las que se incrementa el riesgo de sufrir alzhéimer”, añade la especialista.
“Muchas personas -subraya- tienen problemas para dormir o duermen cinco horas y simplemente se han acostumbrado a ello. Y lo pagarán cuando tengan 60 o 70 años. Una sola noche de privación del sueño aumenta el riesgo de acumular beta amiloide en al menos un 4 o 5 %. En mi caso, me aseguro de dormir siete horas y media cada noche”.
Pero el problema del sueño va mucho más allá del riesgo de aumentar las enfermedades neurodegenerativas. Como decíamos, su implicación en muchos procesos es fundamental y puede conllevar graves problemas de salud. Y el tiempo que se va nunca volverá.
“Sabemos además que si no duermes bien estás alterando las hormonas responsables del hambre y la saciedad. Sabemos que estás aumentando tu riesgo de diabetes tipo 2 con la privación del sueño. Pero no solo eso, también vemos que este efecto no se puede revertir. Lo que significa que mucha gente piensa que dormirá seis horas por noche y luego lo compensará el fin de semana. Pero, lamentablemente, nuestro cerebro no funciona así. No es como una deuda que podemos pagar al banco”, concluye la doctora Nicola.
















Agregar Comentario