José Luis Trejo, neurocientífico: “Mantener un cerebro activo es probablemente la cosa más costosa en energía y en consumo de recursos cognitivos”
Que el deporte tiene efectos beneficiosos sobre los músculos y… el cerebro, es evidente. Pero… ¿sabías que gracias a la epigenética tú hijos también puede heredar ciertos patrones saludables?
¡No hay duda! El ejercicio moldea la arquitectura cerebral, mejora la memoria, fortalece la salud mental, incrementa la reserva cognitiva y actúa como el mejor antidepresivo del mundo. Lo cuenta el investigador y neurocientífico José Luis Trejo en su nuevo libro ‘Neuronas en marcha’.
¿Qué le provoca el ejercicio al cerebro?
La gente no es muy consciente de que hacer ejercicio no solo nos produce beneficios a nivel cardiovascular y demás, sino que nos libera endorfinas también. La neurociencia ha descubierto recientemente que el perfil de respuesta de nuestro cerebro al ejercicio no es igual que el del resto de cuerpo. Entonces, es muy importante saber cómo la diferente intensidad y la duración del ejercicio hacen un efecto u otro. Además, luego llegas a una especie de techo en donde por mucho que aumentes la intensidad y la duración del ejercicio, ya no vas a mejorar como al principio, aunque tampoco pierdes. Pero en cambio, en el cerebro no pasa eso: cuánto más ejercicio haces, más beneficios.
¿Es cierto que el ejercicio influye en nuestros genes y los de nuestros hijos?
Sí, los efectos beneficiosos del ejercicio moderado se transmiten a la descendencia. Y lo hace por un mecanismo que se denomina epigenética. La epigenética es precisamente cambiar la expresión de los genes sin cambiar el gen en sí mismo. Esos mismos factores epigenéticos van a controlar cómo funciona el cerebro de la descendencia y, por lo tanto, transmiten esos beneficios. Por supuesto, estos experimentos están hechos en ratones de laboratorio porque lógicamente no se pueden hacer en seres humanos.
¿Qué sustancias se liberan en el cerebro cuando hacemos ejercicio?
Las más importantes son unas que se conocen como factores de crecimiento, pero hay muchas más. Cuando haces ejercicio, se producen una serie de sustancias en el cuerpo, van por la sangre, entran dentro del cerebro y allí ejercen sus funciones de aumento de neuronas, eficiencia mitocondrial, más liberación de energía… Además, también hay mayor eficiencia sináptica, que es cómo se comunican unas neuronas con otras. Y todas esas funciones aumentadas por el ejercicio son gracias a estos factores de crecimiento.
¿Y qué le sucede a nuestro cerebro si somos personas sedentarias?
Se vuelve menos plástico. El deporte no es indispensable para una buena salud del cerebro, pero sí recomendable para su mejor plasticidad. Mantener un cerebro activo es probablemente la cosa más costosa en energía y en consumo de recursos neuronales. Me refiero a neuronas, mitocondrias, glucosa… El cerebro funciona de manera que, cuánto más te mueves, más recursos neuronales como neuronas, sinapsis, mitocondrias, pones en marcha. Por lo tanto, si tú eres sedentario, el cerebro dice: “este sujeto tiene la vida resuelta porque él no se mueve”. Así que para qué quiero todos esos recursos que consumen muchísimo… Los sedentarios son igual de sanos en cuanto a su capacidad cerebral para hacer cuestiones básicas. El problema viene cuando te enfrentas a un problema, que entonces si no te mueves, que tienes ese mínimo de neuronas y de sinapsis de mitocondrias. Por lo tanto, tu capacidad para resolver los problemas es el mínimo. También es verdad que no es lo mismo el sedentarismo de ver la tele o el móvil que el estar leyendo o escuchando música… ¡Eso es importante recalcarlo!
¿Y qué alimentos son ‘enemigos’ de nuestro cerebro?
En el grupo de investigación que yo llevo señalamos también la importancia de la dieta y el descanso o el estrés, además del ejercicio. La alimentación, como el ejercicio, forman parte de un estilo de vida saludable. Lo que es importante no es seguir una dieta concreta, ni alta ni baja en azúcares, lo clave es que sea equilibrada. Y en España lo tenemos fácil porque contamos con la dieta mediterránea. Pero nos desvíamos mucho de ella por el mundo moderno en el que vivimos, en el que apenas tenemos tiempo de nada. Y, al final, el abuso de cualquier ultraprocesado, azúcar y demás, no es bueno. Hay que buscar un equilibrio razonable y sostenible.
¿Y el estrés?
El estrés es otro de los factores del estilo de vida, un mecanismo que se ha inventado la naturaleza para que los animales sobrevivan. Son diferentes tipos de estrés, pero en el fondo lo mismo. Porque se necesita poner todos los recursos del cuerpo y del cerebro para la supervivencia. Como lo importante es la supervivencia, el sistema ha evolucionado después de millones de años para que el resto de los recursos del organismo disminuya para que no se consuma en el cuerpo y el cerebro, nada más que aquello que importa. Afortunadamente eso dura poco, porque si durará mucho, ese estrés casi permanente. El ejercicio ayuda, pero el estrés lo baja en direcciones contrarias, y por epigenética se hereda.

















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