Neurocientífica española de renombre, Ana Ibáñez nos adentra un poco más en los misterios de nuestro cerebro.
Ana Ibáñez es una prestigiosa neurocientífica, experta en entrenamiento cerebral y bienestar, así que toca preguntarle algunas curiosidades sobre nuestro ‘coco’. Sabías, por ejemplo, que tu cerebro se relaja escuchando un audiolibro… “Así es –dice Ana–. Porque cuando escuchas un audiolibro o contenido que te apetece, y además si lo escuchas en un tono de voz que te gusta, que eso también influye, aumentan unas frecuencias cerebrales que se llaman alfa y que son las de la calma. Entonces, realmente tu cerebro se moldea y cambia su electricidad y la hace ir más hacia estados de calma. Y es la razón por la que te puedes dormir, porque está modulando tus frecuencias cerebrales de manera en la que aumenta más la calma”.
Ana Ibáñez comentaba esto durante un evento de Audible para conocer todos los beneficios que los audiolibros, podcasts y ficciones sonoras generan en nuestro cerebro. “La química asociada a las frecuencias cerebrales de la calma tiene mucho que ver con la sensación de sentirte como bien en tu cuerpo. Entonces hay un cóctel de varias que están pasando. Una de ellas es la serotonina, que es esta sensación de estar bien, como de calma y de bienestar interno. Pero curiosamente lo que se ha estudiado también es que aumenta la dopamina. Que la dopamina pareciera que es esta que nos activa más, pero no solo te activa, sino que te da una sensación de bienestar, de recompensa, de anticipar un estado en el que te encuentras bien”, añade.
“Entonces curiosamente estas dos juntas hacen que tengas esta sensación de placer, de una activación muy buena. Yo te destacaría esas dos por encima de las demás. Pero, curiosamente también, si escuchas algo que te conecta de modo emocional y te conecta con mundos vividos tuyos y te hace despertar esta sensación amorosa, por ejemplo, te aumenta la oxitocina. Y en cualquier caso, todas ellas lo que reducen, cuando aumentan las frecuencias alfa, es el nivel de cortisol, que es el que nos lleva al estrés. O el cortisol, por así decirlo, es lo que se deriva de una situación estresante. Nosotros estamos generando cortisol. Porque el cortisol también es una sustancia química, por así decirlo. Se segregan las glándulas suprarrenales, pero es una comunicación que hay entre las glándulas y el cerebro”, explica.
¿Hasta qué punto influye el tono de voz? “Yo creo que influye mucho. Sobre todo para las personas que son, además, especialmente sensibles a lo auditivo. Porque el tono de voz no dejan de ser frecuencias. Y entonces hay frecuencias que son muy rápidas, muy altas, que puede ser una voz más chillona, que tú, sin saber por qué, estás escuchando esta voz y dices, es que esto como que me está celebrando. Me está poniendo hasta de mal humor. Bueno, pues es porque esas frecuencias te las está transmitiendo a ti. Tú te estás cogiendo como el ritmo de esa voz, por así decirlo, a nivel cerebral. Entonces el tono de la voz influye porque tiene un tempo o tiene unas frecuencias que se solapan un poco con las tuyas. Entonces escuchas una voz agradable, más calmada, etc. A ti te va a calmar. Y también influye si te hace acordar a alguien. Un tono de voz de alguien que tú tienes relacionado con algo positivo o algo negativo. Influye mucho. Y el tiempo y ritmo de las pausas también influye. Porque cuando hay una pausa, le das tiempo a que tu cerebro interiorice. Como que asiente lo que está escuchando. Entonces tú le estás llevando a un periodo como de activación, calma, activación, calma. Y ese ritmo es muy bueno para ir integrando el discurso”.

Inti St Clair//Getty Images













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