Si te gustan las plantas, te interesa conocer estos sencillos trucos para cuidarlas. Ahorrarás y conseguirás que tus plantas luzcan bonitas, sanas y fuertes
Si te gustan las plantas, sabes que no basta con regar. También necesitan nutrientes, protección frente a plagas y un buen sustrato para crecer fuertes y bonitas. Pero si tienes muchas variedades, comprar fertilizantes y productos específicos para cada problema puede salir caro. Además, la mayoría de las veces, terminan caducando en el armario. Por eso es importante conocer trucos caseros y económicos con ingredientes que tienes en casa para cuidar tus plantas sin gastar de más.
Aplicando pequeñas rutinas y algunos abonos naturales, puedes mejorar la tierra, reforzar las raíces y conseguir hojas más verdes y brillantes. Te proponemos diez trucos fáciles para tus plantas y que funcionan. ¡Descúbrelos!
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1. Cáscaras de plátano: fertilizante barato para más flores
¿Sabías que el fósforo y el potasio de las cáscaras de plátano pueden ayudar a tus plantas con flor? Solo tienes que cortarlas en trozos pequeños y enterrarlas alrededor de la planta, sin profundizar demasiado, para que se descompongan poco a poco. También puedes hervirlas unos minutos, dejar que el agua se enfríe y usarla como fertilizante líquido cada quince días.
Este truco es perfecto para rosales, geranios o tomates en maceta, que necesitan un extra de energía para florecer. Con este truco podrás sustituir los fertilizantes químicos y aprovechar restos de la cocina. Pero no abuses, ya que podrían aparecer malos olores o insectos.
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2. Agua de cocer arroz: consigue unas hojas más verdes
Si ves que las hojas de tus plantas no lucen tan verdes y fuertes como te gustaría, tienes que probar este truco. Utiliza el agua de cocer el arroz para aportar almidón, fósforo, potasio y magnesio a tus plantas. Sus hojas ganarán verdor.
Para aplicarlo, guarda el agua en un recipiente, deja reposar durante varias horas y empléala para regar las plantas. Puedes aplicar este truco esporádicamente y sin abusar, ya que podría provocar mal olor, compactar el sustrato o atraer hongos o moscas pequeñas. Aplica este truco si tus plantas no reciben suficiente luz natural y quieres mejorar su aspecto.
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3. Posos de café: abono natural para plantas exigentes
Los posos de café pueden ayudarte a mejorar el sustrato de tus plantas y aportarles nitrógeno, un nutriente imprescindible para que crezcan hojas nuevas. Eso sí, no los apliques según los termine la cafetera. Primero deben acercarse al aire y después hay que espolvorearlos sobre la tierra, creando una capa fina, y mezclarlos ligeramente con el sustrato para que se integren bien.
Aplica este truco en plantas acidófilas, como hortensias, camelias, azaleas o rododendros. Su aroma, además, mantendrá a las hormigas y a algunos insectos lejos del sustrato. La clave está en no pasarse con la cantidad. Y es que un exceso puede provocar que la tierra se apelmace, dificultando el drenaje. Aplícalo una vez al mes.
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4. Cáscaras de huevo: calcio extra para unas raíces más fuertes
Las cáscaras de huevo son ricas en calcio, un mineral que fortalece tallos y raíces de las plantas. Para aprovecharlas, lávalas bien, déjalas secar y tritúralas hasta obtener un polvo fino que puedas mezclar con la tierra o esparcir sobre la superficie. Otra opción es dejarlas en remojo durante 24 horas y usar esa agua para regar las plantas que veas algo débiles.
Puedes aplicar este truco en tus tomateras o pimientos si tienes un huerto urbano o en plantas en macetas grandes que agotan rápido los nutrientes.
Si colocas unos trocitos de cáscara de huevo cerca de los tallos, ahuyentarás a las babosas y caracoles en tus plantas de exterior.
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5. Infusión de ajo: tu aliado contra plagas
Si buscas un insecticida natural y barato para proteger tus plantas de plagas como el pulgón, la cochinilla o los ácaros, el ajo puede ser un gran aliado. Para preparar esta solución, machaca varios dientes de ajo, ponlos en un litro de agua y deja reposar la mezcla entre 12 y 24 horas. Después, cuélala y echa el líquido en un pulverizador para aplicarlo sobre las hojas, sobre todo en el envés, donde suelen esconderse muchas plagas. Puedes repetir este tratamiento cada 10 días hasta que las plantas estén libres de plagas.
Si la infestación es muy fuerte, también puedes hervir la mezcla, pero comprueba antes si funciona en una sola hoja para evitar problemas de toxicidad en la planta.
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6. Posos y bolsitas de té: refuerzo suave para el sustrato
Si te gusta tomar té, no tires los posos de té o las bolsitas usadas. Puedes utilizarlas para mejorar el sustrato de tus plantas. Para usarlos, tienes que dejarlos secar y mezclarlos con la tierra. Este truco te ayudará a mantener la humedad en el sustrato, algo muy útil en macetas que se secan rápido. Este truco funciona especialmente bien en plantas con flor y arbustos pequeños en maceta. Eso sí, intenta retirar grapas o elementos metálicos de las bolsitas antes de usarlas.
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7. Botella de plástico: riego automático casero
Si te vas a ir de vacaciones y no tienes quien te riegue las plantas, tienes que conocer este truco. Solo necesitas una botella de plástico que convertirás en un efectivo sistema de riego por goteo. Haz unos pequeños agujeros en el tapón, llena la botella de agua y entiérrala ligeramente boca abajo en la maceta.
El agua se irá filtrando poco a poco, manteniendo el sustrato húmedo durante varios días según el tamaño de la maceta y el tipo de planta. Puedes aplicar este truco en tus plantas de exterior, las jardineras o macetas grandes que necesitan más riego.
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8. Canela en polvo: protección natural frente a hongos
La canela en polvo es un fungicida natural muy útil cuando podas o trasplantas tus plantas. Al espolvorearla sobre los cortes recientes, ayudas a cicatrizar la zona y reduces el riesgo de que sufran una infección por hongos.
La canela también puede usarse si hay mucha humedad en el sustrato o ves que hay manchas de moho. Para estos casos, puedes espolvorear un poco sobre la superficie de la tierra. Este truco es barato, rápido y muy práctico en plantas de interior, que suelen sufrir más por falta de ventilación.
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9. Agua de cocción de verduras: “caldo” nutritivo para macetas
Si no usas el agua de hervir verduras, como patatas, zanahorias o judías verdes, para hacer ricos caldos y siempre la tiras, recuerda que puedes utilizarla para abonar tus plantas. Ahora, si tiene sal, no lo uses.
Deja que se enfríe y usa esta agua para regar tus plantas, tanto de interior como de exterior. Esta agua conserva parte de los minerales de las verduras y actúa como un refuerzo nutritivo casero, perfecto en primavera y verano, cuando las plantas crecen con más fuerza. Aplica este truco cada dos o tres semanas, alternándolo con riegos normales.
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10. Unas gotas de vinagre: plantas más felices en aguas duras
Si vives en una zona con agua con mucha cal, es probable que tus plantas sufran clorosis férrica, haciendo que las hojas se vuelvan amarillas. En estos casos, puedes añadir unas gotas de vinagre al agua de riego para acidificarla ligeramente y mejorar la absorción de nutrientes.
Solo es necesaria una cucharadita pequeña por litro para plantas que prefieren suelos ácidos, como hortensias, azaleas o gardenias. Pero no uses este truco cada vez que las riegues. Es mejor hacerlo de vez en cuando (por ejemplo, una vez al mes) y ver cómo va reaccionando la planta.
*hola













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