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Relación de pareja

Estoy enamorado o es otra cosa: una experta en amor nos responde

Hablamos con Emma Ribas, psicóloga y autora de ‘Mindful love, éxito en el amor’, sobre si es posible dilucidar este complicado asunto.

El verano es una época en la que la tranquilidad, las vacaciones y las largas horas de sol invitan a salir, a socializar y a buscar nuevas experiencias. Es un momento en el que las rutinas se desvanecen y nos abrimos a la posibilidad de conocer a personas nuevas. Todos conocemos la fuerza que tienen los amores de verano. Estos, a menudo, nos hacen pensar que hemos encontrado a alguien especial, un hecho que a veces se confirma con el tiempo y otras veces no.

A veces, el entusiasmo y la euforia del momento se confunden con sentimientos más profundos. Determinar si esos sentimientos son genuinos o simplemente una ilusión pasajera requiere tiempo, reflexión y una comprensión clara de nuestras propias emociones.

Sin ánimo de aguar la fiesta a aquellos que se hayan enamorado este verano, hemos contactado con Emma Ribas, psicóloga y autora de ‘Mindful love, éxito en el amor’, para hablar un poco sobre este tema y si es posible discernir cuáles son nuestros auténticos sentimientos en esas primeras etapas de la relación.

El enamoramiento es uno de los momentos de mayor confusión en el ámbito de las relaciones humanas”, sentencia. “Este estado emocional tiene la capacidad de distorsionar nuestra percepción de manera muy significativa. Cuando estamos enamorados, una cascada de neurotransmisores y hormonas inunda nuestro cerebro, afectando nuestra manera de ver y juzgar a la otra persona. Esta ‘química del amor’ funciona como una especie de filtro que idealiza a la otra persona, minimizando sus defectos y acentuando sus virtudes”.

En el proceso de enamoramiento, según la doctora, neurotransmisores como la dopamina juegan un papel fundamental. A la dopamina se la conoce como la «hormona de la felicidad» porque está asociada con sensaciones de placer y bienestar. “Esta sustancia crea una sensación de euforia que puede volverse adictiva. Tiene efectos similares a los de otras sustancias que generan dependencia”, explica Ribas. “Además de la dopamina, otros neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina también están involucrados, contribuyendo a un cóctel emocional que puede dar la impresión de una felicidad completa y constante”.

Este estado de enamoramiento, según la experta, nos hace ver la relación a través de un prisma distorsionado. Proyectamos nuestras propias necesidades y deseos en la otra persona, lo que nos lleva a idealizarla. En esta etapa, tendemos a eliminar nuestras barreras y a entregarnos completamente, como si estuviéramos inmersos en una burbuja de perfección. Sin embargo, cuando el enamoramiento comienza a desvanecerse, podemos encontrarnos con una realidad menos idealizada, lo que puede provocar desilusión y la sensación de haber caído en una trampa.

“El enamoramiento, por lo tanto, puede compararse con una adicción”, sostiene la doctora. “Al igual que con las sustancias adictivas, la intensidad de las emociones y la necesidad de sentir esa misma euforia pueden nublar nuestro juicio. Por ello, es crucial ser conscientes de que esta fase inicial no siempre refleja la verdadera naturaleza de la relación”.

El amor verdadero, en contraste, se desarrolla una vez que hemos tenido la oportunidad de conocer a la otra persona en profundidad. “En esta fase, somos capaces de ver a la persona tal y como es, con sus virtudes y defectos, y aceptarla sin intentar cambiarla”, afirma Ribas. “El amor no es una emoción pasajera; es un estado de conciencia que resulta del trabajo personal y de la autoexploración. A medida que nos entendemos a nosotros mismos y trabajamos en nuestras propias necesidades y heridas emocionales, somos menos propensos a confundir el amor con una simple necesidad de afecto”.

Construir una relación amorosa genuina requiere tiempo y un compromiso mutuo. Es fundamental que la relación esté basada en la aceptación y la confianza. No podemos amar a alguien que no nos ama, ya que esto implicaría que no estamos valorándonos a nosotros mismos. El amor debe ser recíproco y surgir de un lugar de seguridad emocional. Es solo cuando sentimos que podemos confiar en la otra persona y que la relación es segura que podemos abrirnos completamente y construir un amor verdadero.

“Este concepto de amor consciente es el enfoque central de mi libro ‘Mindful Love’. En él, exploro cómo desarrollar la sabiduría necesaria para amar y ser amado de manera consciente, evitando caer en las trampas del enamoramiento y aprendiendo a construir relaciones basadas en la aceptación y la confianza genuinas”, concluye la psicóloga.

*menshealth

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