No solo lo que se come influye en el peso. Dormir poco, vivir con estrés, comer demasiado rápido o pasar muchas horas sentado son hábitos cotidianos que pueden favorecer el aumento de peso sin que la persona sea consciente.
No todo el aumento de peso depende únicamente de lo que se come. Dormir poco, vivir con estrés, pasar muchas horas sentado o incluso comer demasiado rápido son factores que pueden favorecer el sobrepeso sin que la persona sea consciente. Así lo explica a CuídatePlus Paz Pérez, dietista-nutricionista, quien advierte de que el peso corporal no depende solo de la alimentación, sino también de “hábitos diarios que influyen en el metabolismo, las hormonas y el gasto energético”.
Uno de ellos es comer con prisas. Según la experta, “el estómago necesita aproximadamente 20 minutos para enviar al cerebro la señal de saciedad, por lo que si comemos muy rápido podemos ingerir más cantidad de la que realmente necesitamos”. A esto se suma la falta de atención durante las comidas: “Comer viendo la televisión o mirando el móvil hace que no seamos conscientes de lo que estamos comiendo y facilita que acabemos consumiendo más cantidad”. En estos casos, además, es más frecuente recurrir al picoteo, lo que aumenta la ingesta calórica sin percibirlo.
Otro hábito que puede influir es saltarse comidas, aunque no en todos los casos. “No es cierto que todo el mundo tenga que hacer cinco comidas al día. Depende de cada persona, de su actividad física y de su estilo de vida. Pero si al saltarnos una comida llegamos con demasiada hambre a la siguiente, es probable que acabemos comiendo más de lo necesario”, subraya.
Asimismo, las bebidas pueden marcar la diferencia. En palabras de Pérez, “si en lugar de agua bebemos refrescos, zumos o bebidas azucaradas, aumenta el nivel de azúcar en sangre y, a largo plazo, puede favorecer el sobrepeso”.
Estrés y falta de sueño: cómo alteran las hormonas del hambre
El descanso insuficiente y el estrés mantenido en el tiempo son dos de los factores que más influyen en el aumento de peso, incluso cuando la alimentación no cambia. Durante el sueño se regulan hormonas clave relacionadas con el apetito. “La leptina es la hormona que produce sensación de saciedad y la grelina es la hormona del hambre. Cuando dormimos poco, estas hormonas se desajustan, aumenta el apetito y disminuye la sensación de estar lleno”, explica Pérez.
El estrés también tiene un papel importante a través del cortisol, conocido como la hormona del estrés. “Cuando se mantiene elevado durante mucho tiempo, el hígado libera glucosa a la sangre para proporcionar energía inmediata. Como esa energía no se utiliza, el cuerpo libera insulina para reducir el azúcar, y la insulina favorece el almacenamiento de grasa”, señala.
Este mecanismo ayuda a entender por qué muchas personas aumentan de peso en épocas de tensión emocional, aunque no coman más que antes.
Sedentarismo, hormonas y metabolismo lento

(Foto: Freepik)
Pasar muchas horas sentado es otro factor que puede favorecer el aumento de peso, incluso en personas que hacen algo de ejercicio. “No es lo mismo hacer deporte dos días a la semana que llevar una vida activa. Podemos entrenar y, aun así, pasar el resto del día sentados, y eso también es sedentarismo”, resalta la dietista-nutricionista.
Cuando el cuerpo se mueve menos, el gasto energético disminuye y el equilibrio entre lo que se consume y lo que se quema se rompe. Además, el sedentarismo afecta al funcionamiento del metabolismo. “Existe una enzima, la lipoproteína lipasa, que ayuda a utilizar las grasas como fuente de energía. Cuando estamos activos funciona correctamente, pero cuando permanecemos mucho tiempo sentados su actividad disminuye y la grasa tiende a almacenarse, especialmente a nivel visceral”, afirma.
Las hormonas también influyen en el peso corporal. Alteraciones tiroideas, cambios hormonales o el envejecimiento pueden modificar el metabolismo. “Si disminuyen las hormonas tiroideas, como ocurre en el hipotiroidismo, el metabolismo se vuelve más lento y es más fácil ganar peso”, explica.
En las mujeres, la menopausia también puede favorecer cambios en la composición corporal. “La disminución de estrógenos favorece la acumulación de grasa, sobre todo en la zona abdominal”, indica. En los hombres, la reducción de testosterona puede provocar pérdida de masa muscular, lo que reduce el gasto energético y facilita el aumento de grasa corporal.
En conjunto, la experta insiste en que el control del peso depende de muchos factores. “No solo importa lo que comemos. El descanso, el estrés, la actividad física y el equilibrio hormonal también influyen en cómo funciona el metabolismo y en la tendencia a ganar peso”, concluye.
















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