Matt Damon, sobre ‘La Odisea’: “Sé que sonará a tópico y cliché para repetir ante la prensa, pero ya no se hacen películas así”
A punto de cumplir 55 años, afronta uno de los mayores retos de su carrera al ponerse en la piel de Ulises en ‘La Odisea’, su tercer trabajo a las órdenes de Christopher Nolan. Entre localizaciones extremas y jornadas extenuantes, el actor rememora lo que fue una auténtica expedición cinematográfica, al tiempo que reflexiona sobre los desafíos que aún persigue.
Poco podía imaginar Ulises, tras partir de Ítaca al frente de 12 naves rumbo a Troya, que tardaría 20 años en volver a su hogar y abrazar de nuevo a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco. Una década de asedio que termina con uno de sus mejores ardides, y diez años más para regresar a casa en un viaje en el que se enfrenta al cíclope Polifemo y a la furia de su padre, el dios Poseidón; a sirenas; los olvidadizos lotófagos; los antropófagos lestrigones; monstruos de seis cabezas; la hechicera Circe o incluso una visita al Hades, el inframundo, para conocer su destino… solo para llegar a su isla y tener que lidiar con un batallón de pretendientes que acosan a su esposa para ocupar su trono.

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Matt Damon (Cambridge, Massachusetts, 1970), por su lado, sí que podía imaginarse que el rodaje de ‘La Odisea’ sería “el más duro de toda mi carrera”, como nos cuenta en una videoconferencia a finales de mayo, porque Christopher Nolan, cuando lo llamó para ofrecerle el papel, fue lo primero que le dijo. “La gracia estaba precisamente en eso”, ríe desde el despacho de su casa. “En que todo fuera tan extremo. Parecía más que estuviéramos de expedición que filmando una película. Pero estábamos todos subidos al mismo barco”.

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El talento de Mr. Nolan
Con un primer papel en ‘Interstellar’ (2014), “que en realidad solo fueron cuatro jornadas de trabajo”, recuerda, y el rol de Leslie Groves, uno de los supervisores del Proyecto Manhattan, en ‘Oppenheimer’ (2023), Damon no iba a dejar escapar la oportunidad de protagonizar una película de Nolan. Aunque no hubiera guion sobre el que juzgar el proyecto. “Tampoco es que me haya comprometido tantas veces a interpretar un personaje sin leer el guion antes. No es mi modus operandi“, ríe. “O sí, porque recuerdo que cuando Steven Spielberg me llamó para ‘Salvar al soldado Ryan’ (1998), antes de hablar con él pensé que iba a decirle que sí aunque solo me quisiera para leer el listín telefónico. ‘¡Claro que sí, Steven! ¡Lo que quieras!’. Aún hoy lo haría sin dudar, seguro que sería la bomba”, ríe antes de recuperar su lado serio.
“Para mí, el cine es un medio en el que el director ocupa el lugar central. Uno bueno puede convertir un gran guion en una buena película, pero un gran director es capaz de hacer una gran película incluso sin guion. No es que lo recomiende”, ríe. “Sobre todo porque me siento también guionista. La escritura es una parte clave del proceso creativo, una pieza fundamental de cualquier proyecto. Pero hay directores con un talento tan extraordinario que confiaría en ellos fueran cuales fueran las circunstancias. Sé que sonará a tópico y cliché para repetir ante la prensa, pero ya no se hacen películas así”, nos cuenta a modo de confidencia Damon, que antes de leer el guion que al fin le envió Nolan se hizo con una nueva copia de ‘La Odisea’ y la releyó. “Porque de la primera vez hacía mucho, demasiado tiempo”.

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“Algo que encuentro muy curioso”, sigue, “es que la gente no se da cuenta de que Chris es un guionista increíble. Su talento como director hace que esa faceta suya a veces pase inadvertida, pero su capacidad para hacer suyo un texto ajeno es alucinante. Igual que sus guiones originales, pero mis dos últimos films con él han sido adaptaciones, y tanto del libro en el que se basaba ‘Oppenheimer’ como de ‘La Odisea’, una historia que todos creemos saber pero que bastante menos han leído y conocemos de verdad, y que en realidad son 24 poemas épicos… ¡24! Supo cómo sacar la esencia de ambos relatos. Sus adaptaciones son exquisitas”.
Prueba superada
A punto de cumplir 55 años, Damon sabe que oportunidades como esta, un personaje con el legado —tanto narrativo como en el imaginario colectivo— de Ulises, son de las que no se deben dejar pasar. Aunque para ello tuviera que volver a pasar por el viacrucis físico que ya vivió para la saga ‘Bourne’. O dejarse barba durante un año porque, según explica, “a Chris no le gustan los postizos. Lo de prepararme para una película pasó de ser algo puntual a cambiar por completo mi día a día: mi alimentación, mi rutina de ejercicio, todo”, asegura. “Acabó convirtiéndose en una nueva forma de vida.” Cualquier sacrificio, cualquier polémica quedaba en segundo plano ante el potencial de ‘La Odisea’, “un texto que seguimos leyendo y del que seguimos hablando 2.500 años después”, defiende Damon. “Los tropos que encontramos en ella están en cualquier novela, en cualquier película. Es la hoja de ruta de la narrativa tal y como la conocemos, la base para todo lo que vino después”.
Algo que sucedió durante el rodaje y que Damon destaca es que Nolan está en todo momento junto a los actores en el set. “No se esconde detrás de los monitores, está ahí, al lado de la cámara, con nosotros, pero también con todo el equipo. Eso fue lo que hizo que el rodaje resultara, además de duro, tan gratificante: sentir que formabas parte de un equipo. De su equipo”, afirma. “Se lo conté a Ben (Affleck) cuando volví a casa al terminar el rodaje. Cada localización de ‘La Odisea’ habría sido la más complicada en cualquiera de las películas que he hecho. Cualquiera de las jornadas de rodaje de esta película había sido más difícil que cualquier otra jornada de trabajo en cualquiera de las películas que he rodado. Recuerdo llegar con el ferri a Favignana y Chris señaló la cima y dijo: ‘Ahí es donde vamos a filmar’. Y empezamos a reír. Claro que tenía que ser ahí… No había carretera, los coches no podían llegar, teníamos que subir todos a pie y, al terminar la jornada, volver otra vez andando. Creo que llevábamos unos dos tercios del rodaje, más o menos, cuando nos dimos cuenta de que iba a ser todo así, que nada iba a ser fácil. Siempre tienes la esperanza de que la siguiente localización resulte más sencilla, pero llegado ese momento dejamos todos de engañarnos. Aceptamos que iba a ser todo difícil, pasara lo que pasara. Los viernes, tras rodar la última toma, nos mirábamos unos a otros como pensando: ‘Tío, lo hemos conseguido. Hemos superado la semana’. Luego nos íbamos todos a dormir dos días seguidos y el lunes empezábamos de nuevo”.

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Asignaturas pendientes
Damon sonríe cuando trazamos un paralelismo entre los 20 años del viaje de Ulises y algo que nos contó hace casi dos décadas, coincidiendo con el estreno de ‘El ultimátum de Bourne’ (2007). Entonces nos adelantó que estaba a punto de estrenarse como director. Hoy en día, el ganador del Oscar al Mejor Guion Original por ‘El indomable Will Hunting’ (1997) sigue sin haber encontrado la historia que lo empuje a dar el salto. “Algunas veces fue por los pelos. Casi dirijo, pero no”, ríe. “En 2011 escribí un guion con John Krasinski para una película pequeñita que acabó siendo ‘Promised Land’. Estaba literalmente a punto de arrancar, pero lo dejé porque el rodaje de ‘Elysium’ (2013) se alargó mucho más de lo previsto y habría sido demasiado tiempo alejado de mis hijas. En el último momento llamé a Gus Van Sant y le dije: ‘Mira, tengo este guion. ¿Puedes echarle un vistazo?’. Y acabó dirigiéndola él. Con ‘Manchester frente al mar’ (2016) sucedió algo parecido. John tuvo la idea central, me la contó en una cena con nuestras familias, y le encargamos a Kenny que escribiera el guion”, dice mencionando a Kenneth Lonergan. “Yo iba a dirigirla, pero al leer su libreto me di cuenta de que, en realidad, era una obra muy personal, muy íntima. Yo conocía bien a Kenny porque años atrás participé en el montaje de una de sus obras de teatro en Londres, y sentía que era evidente que tenía que dirigirla él. He estado varias veces a punto de dar el paso, pero no ha podido ser. A lo mejor cuando entre en la sesentena me lanzo”, bromea.

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A estas alturas de carrera, con más de 30 años de experiencia y más de 60 largometrajes en su currículum junto a cineastas como Christopher Nolan, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola, Clint Eastwood, Martin Scorsese, los hermanos Coen o Ridley Scott, Damon asegura que “si solo pudiera repetir con los directores con los que ya he colaborado, estaría encantado”, aunque cita a Paul Thomas Anderson, Denis Villeneuve o Alfonso Cuarón en una lista de asignaturas pendientes.Universal
De esa lista ya puede tachar a los Daniels, ya que protagonizará su nuevo trabajo. “Vamos a empezar en un par de meses. Es una historia muy original, como por otro lado es de esperar viniendo de este par”, nos adelanta. “Pero esta profesión es increíblemente volátil”, dice apuntando que ni siquiera alguien en su posición puede dar su carrera por sentada. “En lo que a las grandes producciones de Hollywood respecta, desde que empecé todo el mundo habla de una especie de lista… y nunca sabes realmente si estás en ella o no. Recuerdo como si fuera hoy que el lunes después del estreno del primer ‘Bourne’, una cinta que llegó después de tres fracasos de taquilla consecutivos, mi teléfono volvió a sonar de nuevo. ‘Vaya, parece que vuelvo a estar en la lista’. Ojalá siga en ella 20 años más”, ríe.

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